El texto siguiente es el resultado del 'proyecto caperucita', realizado usando MoonEdit, un programa de escritura colectiva, el jueves 03.
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Esto es una práctica de clase, por favor, no la perturbes.
Class in progress, please keep quiet.
[[Esta parte tenemos para chatear mientras debajo creamos !EL PROYECTO!
Hola José Antonio,
Un gran proyecto a 24 manos?
José Manuel sigue sin creer en las bondades de los ordenadores
caraperro dice, yo no soy lo suficientemente rápido para esto pero se hará lo que se pueda
quién es caraperro?
Y por qué si los chateros son tan novedosos acatan las viejas convenciones
jooooo, me cambio la coló!
sí porfa
non puc, no me deja cambiar una vez conectada ya estoy, me he perdido...i'm a little lamb who's lost in the wooooooooooods!
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CAPERUCITA COJA: Antes muerta que rojilla!
Esto era una vez, en un país muy muy lejano, allá donde las montañas pierden su nombre al convertirse en un llano, en el lindero de un bosque habitado por todo tipo de seres de cuento...
Apareció por allí una niña a la que su mamá mandó a hacer la comidita a la abuela, la abuela tenía la teta izquierda muy pequeña, así que dependía de la mamá de Caperucita para salir adelante y subsistir; total, que era una vieja camioneta que lo único que hacía era dar órdenes, como si los demás tuvieran que cumplirlas... La caperucita planeó hacerle una putada porque ya estaba hasta el coño de aguantarla, así que penso en una gran putada, de las gordas; tenía que planearla, porque lo que quería era darle de comer a la abuela los óvulos vaginales que tenía la vieja para los hongos. Pensó que podría ser buena idea metérselos en el medio del pan y dárselos a ver si reventaba la muy...
Llegó el momento de servirle la comida a la vieja bruja, era sábado y estaba viendo "cine de barrio",
La noche antes de que Caperucita sedujera al lobo feroz, el lobo y el leñador habían terminado su relación de varios años. El leñador abandonó el bosque con el corazón destrozado. El lobo quería experimentar nuevas sensaciones, le dijo.
Pero el leñador le respondió: me vengaré, no dejaré que seas de nadie más.
Como el leñador sabía que el lobo acudiría, primero que nada, al burdel La Abuelita, le pidió a la doña que le avisara al móvil de inmediato, a cambio de un lindo abrigo de piel y leña para todo el invierno (que en la casa de La Abuelita se gastaba con prontitud).
La madamme de un burdel, para acelerar el trato, que el otoño ya era frío, encargó a Caperucita que llevara al lobo la merienda, consistente en una cestita con una tarrina de miel, un donuts, dos canutos del 30 y cierta cantidad de anestésico para caballos, si bién aún está por comprobar que el chulo de caperucita tuviera un caballo (caballo, caballo, lo dejó en los 80, y le dejó secuelas...) y el caballo(EQUUS, éste sí que síl) un chulo.
Salió Caperucita y tomó el teléfono de un amigo que era metrosexual, para que la llevara en coche. De sobra sabía que era un sitio peligroso donde posiblemente le meterían mano sin pagar, cosa que absolutamente le habia prohibido la madamme: "El negocio es el negocio, hija mía", decía siempre, "¿o es que quieres hacerte autónoma, querida?"
Caperucita contribuyó a la extinción de la especie de prostitutas vocacionales. Lo cual no es una gran pérdida, francamente. Caperucita gustaba revertir su ocio en el desarrollo de performances activistas amparadas en los postulados del Colectivo por la Autoextinción de la Especie (humana, hemos de entender).
Este colectivo, fundado a partir de una rama escindida y nihilista de las Brigadas Rojas para la propagación del Maoísmo despues de muerto Mao, tuvo el momento de máximo reconocimiento internacional y mediático (que viene más o menos a ser lo mismo) a mediados de la década de los 80 del siglo XX, antes de la Era Catódica.
Capítulo V
En asombrosa sincronía, las células que lo integraban consiguieron desarrollar una Muestra Internacional de Parrilla de Fetos (en su comunicado multilingüe afirmaban una y otra vez que estaban utilizando una simulación de muñecos nenuco de plástico). El Vaticano, el hall del Rockefeller Center, la Catedral de la Almudena... y otras innúmeras instituciones fueron asaltadas y convertidas en receptáculo de una chamuscada orgía, utilizando para ello los múltiples signos fálicos que las adornan.
CAPITULO VI
Es bastante neoliberal que Caperucita prefiriera al leñador que al lobito, al fín y al cabo el leñador es un empleado fijo de plantilla y el lobito es un becario con contrato de mierda.
Después de salir del metro (porque cansada de los groseros acercamientos de su amigo conductor, Caperucita había optado por utilizar el transporte público, haciendo además ejercicio de buena ciudadanía -y más en puertas de la visita de los inspectores del COI-), se dirigió a su traficante de armas favorito, un israelí de nombre Elijah conocido por su aficion a la cocacola adobada con morcilla, y le compró su arma favorita, la fiable uzi [tecnología israelí, (según planos robados a la CIA), el arma del Mossad, de la guardia civil y de cualquier cuerpo represivo que exista...], decidida a llevar a la práctica los postulados de la Liga en Pro de la Extinción de la Especie Humana, eligió un parquecillo con un bosque en medio, mas o menos como la Casa de Campo pero en plan hortera.."Aquí habrá madres, padres, abuelos, niños y mascotas, servirá como primera misión". Caminando por el bosque Caperucita daba los últimos retoques a tu plan..., se encontró con un lobo, lo cual era sorprendente, porque estaba en medio de Central Park, pero pensó que el lobo tendría algo que hacer por allí y le dijo: "¡identifícate, cánido, a qué has venido aquí y porque llevas una ortodoncia!"
Interludio
Y el lobo le dijo, "Para comerte mejor, tía buena", "¡Qué orejas tan grandes tienes!", "¿Para ponerme más piercing?" (era partidaria/o del body art), y así mogollón de tiempo con cada parte de su cuerpo, exceptuando, por supuesto, las partes pudendas. (La cosa se pone erótica, no cambien el canal) La boba (bueno: intelectualmente disminuida) de Caperucita ni se enteraba a estas alturas de qué iba el cuento, "¡pobre!, pese a ser tan puta era una ingenua, pero el cuento seguía a pesar suyo, y tanto! (algo así como Aquí hay Tomate) y siguió y siguió durante ańos hasta nuestros días. Se tiraron un buen rato habla que te habla con el asunto de la merienda (el lobo lió un porrito) y la cosa culinaria, hasta que la cosa se puso caliente y al lobo le entró hambre (lo que se conoce en Sudamérica como Monchi) (en Colombia le dicen la monchis, y da duro con el chocolate). Y la vio allí, tan colorada, tan cándida (El monte era punto rojo de la sierra de perijá) que no le dio nada, nada de pena, al contrario. (Estaba como el pollito, cuando probó por primera vez del porrito del lobo: no siento nada, no siento nada... ni las alitas, ni el piquito ni nada).
Capítulo II
Pero Caperucita era una mujer con una misión, a pesar de las cosas que el lobo le decía (y además el lobo le estaba dando bastante mal rollo con todos esos piercings y su postura de "oh, nena, yeah!" que se traduce más o menos en decir muchas veces "mazo guay"); ella estaba en medio de una labor más elevada, las apetencias de su cuerpo debían ser dejadas momentáneamente de lado, o de frente, o de costado ... o no... Caperucita empezó a dudar....pero su entrenamiento con la baden meinhoff le hizo sospechar: ¿sería el lobo un agente de las fuerzas represoras del estado decidido a impedir que la Liga en Pro de la Especie Humana triunfase donde la Guerra Fría había fracasado? Caperucita estaba presa de una viva inquietud: entre las miradas libidinosas del lobo, y sus propios sentimientos corporales, que le pedían más guerra y las dudas políticas propias de todo hacktivista, estaba sudando la gota gorda.. ¿qué hago, me tiro al lobo o me lo cargo? ay ay, ¿¿Me tiro al Lobo!! ¿¿Me tiro al Lobo!!, la hija de mi madre que bueno está el Lobo, que venga Moshé Dayan y me ilumine. Y se retorcía la canana y sudaba debajo de la discreta capita roja que había elegido como atuendo...
-- Eeeeehhhhhh!!!!
y estaba Caperucita a punto y coma de lanzarse a los puntos erógeno-eróticos de la especie canina cuando de repente se presentó un individuo de la Liga Nacional del Rifle más largo... ¡ay, qué mal momento, amigo, ha elegido usted para pasearse por el bosque!, ¿no? ¿y no le parece que el sendero de la derecha le convendría más??? no creo señorita, ¡¡¡pero qué ven mis ojos!!! ¡¡¡¡un lobo!!!! ¡¡¡una uzi!!! ¡¡¡una capa roja!!! ¡comunistas degenerados! ¡no me quitaréis mi arma, tendréis que arrancarla de mis fríos dedos muertos...! Esto significó una invitación para caperucita: recuperar su misión y exterminar a un ejemplar, el primero de una interminable serie. Apuntó con la uzi, la puso en uno por uno y disparó. El tiro fue perfecto. ahora Lobito...
Capítulo IV
Pero de repente los arbustos empezaron a agitarse: "¡un voyeur! ¡este bosque es como el metro en hora punta! ¡así no hay forma!", gritaron caperucita y el lobo al unísono...Sin embargo, esta vez era un cazador con mono (se acaba de desintoxicar del prozac y hacía meses que había veda). No hubo tiempo a reaccionar, el lobo en un ataque de codicia extrema, se zampó a caperucita para ocultarla de la vista del cazador y el cazador disparó sin equivocarse al lobo que, evidentemente, se murió allí mismo, con caperucita y su uzi atravesadas en el esófago...
Cuando el cazador abrió la barriga del lobo encontró intacta a Caperucita (intacta en el sentido de entera, sin estropear, virgen...), se había hecho la operación,para recobrar la virginidad cada vez que la perdiera (semejante operación tiene una larguísima tradición literaria, que podemos por lo menos retrotraer a La Celestina). La abuela que le había dado rienda suelta toda su vida, si tenía más que pérdida su virginidad.Y no se sabía los trucos de la capu. Pero es que además, no habían tenido tiempo de consumar, estos dos depredadores, caperucita y el lobo, fueron como dos barcos que se cruzan en la noche y sin rozarse, se detectaron y se perdieron y qué drama y además...
La moraleja del cuento me crea un poco de confusión... no por ser Caperucita te vas a escapar del lobo. Realmente caperucita no se escaba del lobo, ya que todas las noches venía a tocarla. EsTABA EN SU CONSCIENCIA, en su espiritú, ella tenía sueños eróticos (despiertos) con el lobo todas las noches.
cuando al fin caperucita consiguió salir de la barriga del lobo, lo primero que hizo fue cargarse al cazador: "¡es usted un cretino, le dijo al cadaver. de verdad, no hay nada que me moleste más que la gente que no se da cuenta de cuando está de más...!" Y la misión sin cumplir y es que es la hora del té...joder, la abuela!!!! arg! maldición!!! Y caperucita se tuvo que ir corriendo a casa de su abuela, que la abroncó por llegar tarde y la cebó a base de sandwiches de pepino y bollos de arándano...
Le reprochó Caperucita a la abuela no tener cerrada la puerta y dejar que extraños--entre lobos y cazadores--entraran en su morada. Fue cuando descubró que la verdadera asesina era la abuela, la que se quería cargar a todos. Quería darles pastelitos envenenados. Caperucita gritó:
--¡Aaaaaaaaaahhhhhhhhh!Abuela, eres una desgraciada. NO NOS MATES!!
Caperucita en realidad no estaba con el lobo ni la abuela, era una impostora, una enviada de la CIA a averiguar qué **** pasaba en el bosque: zulos, operaciones triunfo clandestinas, entrenamientos terroristas, adiestramientos... ¿a lobos? A la manera de una Modesty Blaise (eso que es?) del siglo XXI se calzó la caperuza y adoptó otra identidad. Pero tenía problemas de identidad ya antes, cuando se supone que tenía una: una infancia infeliz--¿qué madre dejaría a una nińa sola, por el bosque (donde, ¡por dios!, siempre, siempre hay lobos, y no es lo peor que te puedes encontrar--que vaya por ahí a llevarle la merienda a la estúpida de su abuela que no distingue a un cánido peludo de otro ser humano? Bien empleado le estuvo. Pero Caperucita le cogió carińo a la abuela y decidió dejar para siempre su intrépida vida de pseudo-espía. Lobos a mí...
--Oooooohhh!!!!!!!!!!
Entonces apareció Kandinski y se enfadó porque ni el lobo ni caperucita ni el leñador sabían chatear ni insultarse en un chat ni escribir historias colectivas solo comerse coquetearse darse hachazos hacer carreras desiguales histeriquear decir mentiras decir estupideces meterse el uno dentro del otro volver a salir casarse y hacer galletas. Le quitó la gorra de beisbol y le puso un sombrero y un monóculo.
Y chapulín colorado, este cuento NUNCA se ha acabado.
chín pón
(Continuará)
Noto cierta predisposición hacia los personajes.
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